La libertad que nace desde adentro

Ser Libre Es un Camino del Corazón

La libertad no siempre se siente como pensamos. No es hacer lo que queramos, cuando queramos, ni escapar de lo que duele. La libertad real es un compromiso íntimo con uno mismo: un pacto silencioso entre el alma y la conciencia.

Ser libre no es actuar desde el capricho del ego, sino desde la verdad del Ser. Es elegir con responsabilidad, sin poner trabas a la evolución de los demás ni a la propia. Es aprender a soltar lo que ya no corresponde, y a confiar en lo que la vida trae, incluso cuando no lo entendemos del todo.

A veces, ser libre también significa decir no. No por rechazo, sino por amor. Por respeto a los propios límites, por fidelidad a lo que somos. Porque la libertad auténtica no se mide en cuántas puertas abrimos, sino en cuántas cerramos con paz.

Ser libre es alimentar tu corazón con lo que lo nutre. Es dejar de ser prisionero del dolor y abrir espacio para lo nuevo. Es mirar atrás sin cadenas y mirar adelante sin miedo.

🌿La libertad verdadera se siente ligera. No aprieta, no pesa, no ata. Fluye.

Y cuando vivimos desde ahí, todos ganan, porque quien se elige con conciencia no impone ni controla: inspira.

Si hay un obstáculo en este camino, casi siempre es el ego, con su necesidad de tener razón, de asegurar, de dominar. Por eso, vale la pena detenerse y observar:

¿Lo que eliges te hace crecer o solo te da placer momentáneo?

¿Tu libertad te expande o te evade?

La verdadera libertad no es un escape, es un camino de expansión interior. Una forma de amar sin límites, de soltar sin miedo y de vivir con confianza.

Ahí —en el corazón que se abre sin condiciones— es donde comienza la auténtica libertad.

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Carmen Elvira Rojas

Terapia Gestal e Inteligencia Espiritual