vivimos mirando el horizonte

El camino también te está construyendo

Cuando pensamos en un proceso de cambio, casi siempre ponemos la atención en el lugar al que queremos llegar. Esperamos el momento en que las cosas finalmente se acomoden, el día en que la decisión esté tomada, cuando la tristeza pase, la tranquilidad regrese o sintamos que, por fin, encontramos la respuesta que llevábamos tanto tiempo buscando. 

Sin darnos cuenta, vivimos mirando el horizonte, y mientras tanto olvidamos mirar lo que el camino ya está haciendo en nosotros.

Hay transformaciones que no suceden cuando llegamos. Suceden mientras caminamos: mientras aprendemos a sostener una conversación que antes evitábamos, mientras dejamos de responder de la misma manera, mientras descubrimos que algo que antes nos desbordaba hoy ya no tiene el mismo poder sobre nosotros.

Son cambios discretos, tan cotidianos que muchas veces no los reconocemos. Pero son ellos los que, poco a poco, van construyendo una manera distinta de estar en la vida.

Con los años he comprendido que el proceso no consiste únicamente en resolver aquello que nos preocupa. También consiste en convertirnos en alguien que puede vivir de otra manera: más consciente, más presente, más amable consigo mismo. Porque, aunque las circunstancias cambien, hay algo mucho más profundo que permanece: la persona que vamos siendo mientras atravesamos cada experiencia.

Yo también he descubierto eso en distintos momentos de mi vida. Al mirar hacia atrás, muchas veces me doy cuenta de que aquello que más me transformó no fue haber encontrado una respuesta, sino todo lo que tuve que aprender mientras la buscaba: la paciencia, la confianza, la capacidad de esperar sin abandonar el camino, la posibilidad de pedir ayuda cuando ya no podía sostenerlo sola. Nada de eso apareció de un día para otro; fue creciendo mientras la vida seguía ocurriendo.

El cuerpo también guarda esa historia. Cada experiencia vivida deja una huella: no solo las heridas, también los recursos. La serenidad que antes no estaba. La fortaleza que apareció sin que la buscaras. La calma con la que hoy atraviesas situaciones que hace algunos años habrían sido muy diferentes para ti.

Esto también lo veo en quienes acompaño: el de dejar de preguntarnos únicamente «¿cuándo voy a llegar?» para empezar a observar «¿en quién me estoy convirtiendo mientras camino?». Porque esa pregunta transforma la manera de vivir el proceso. Ya no se trata solo de alcanzar un objetivo; se trata de reconocer que cada paso también está construyendo una versión más consciente, más libre y más auténtica de ti.

Todavía hay preguntas sin responder. El camino aún no termina. Y eso está bien, porque mientras sigues avanzando, algo dentro de ti también sigue creciendo. Y cuando un día mires hacia atrás, tal vez descubras que el regalo más importante no fue únicamente haber llegado, sino la persona en la que te convertiste mientras recorrías el camino.

Si esta reflexión resonó contigo…

«Mi hogar, mi piso, mi esencia» nació precisamente de esa búsqueda: reconocer qué permanece cuando la vida se mueve y cómo volver a ese lugar interior que nos sostiene.

Es un libro tejido de preguntas, recuerdos, silencios y reflexiones que escribí durante estas semanas.

Puedes descargarlo aquí  y recorrerlo a tu propio ritmo.

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Carmen Elvira Rojas

Terapia Gestalt e Inteligencia Espiritual