Con el tiempo he aprendido a confiar más en esos movimientos silenciosos...

Hay cambios que ocurren antes de que puedas nombrarlos

No todos los cambios llegan haciendo ruido. Hay algunos que comienzan de una forma tan silenciosa que pasan desapercibidos incluso para nosotros mismos. No tienen una fecha exacta, no aparecen de un día para otro; simplemente empiezan a suceder mientras seguimos viviendo nuestra vida de siempre. 

Un día descubres que ya no reaccionas igual ante una situación que antes te desbordaba. O notas que una conversación que antes habrías evitado ahora puedes sostenerla con más calma. Dejas de sentir la necesidad de explicar cada una de tus decisiones, o comienzas a darte permiso para descansar sin experimentar la culpa de otros momentos. 

Son cambios pequeños, tan pequeños que muchas veces no los reconocemos. Estamos acostumbrados a pensar que una transformación tiene que sentirse enorme para ser verdadera. Esperamos un antes y un después claramente definidos, un momento que podamos señalar y decir: «Aquí fue cuando todo cambió.» Pero la mayoría de los procesos internos no funcionan así. Se parecen más al amanecer que a un interruptor: cuando aparece la primera luz, todavía no es de día, y sin embargo la noche ya empezó a terminar. 

Con el tiempo he aprendido a confiar más en esos movimientos silenciosos, a no exigirles una explicación inmediata. Porque muchas veces, mientras creemos que nada está ocurriendo, algo importante ya está reorganizándose por dentro. 

El cuerpo suele ser el primero en reconocerlo. Empiezas a respirar diferente. Hay lugares donde antes sentías tensión y ahora aparece un poco más de espacio. Descubres que ciertas personas o situaciones ya no ocupan el mismo lugar dentro de ti, no porque hayas hecho un esfuerzo por cambiarlas, sino simplemente porque tú ya no eres exactamente la misma persona. 

Yo misma he vivido procesos así: momentos en los que tenía la sensación de que todo seguía igual, hasta que un día miraba hacia atrás y comprendía que algo profundo había cambiado. Mi manera de escuchar, de responder, de cuidar de mí, de relacionarme con quienes amo. Nada de eso ocurrió de golpe; fue el resultado de muchas pequeñas decisiones que, una tras otra, fueron construyendo una forma distinta de estar en la vida.

Hoy sientes que todavía no ha pasado nada importante. Que sigues esperando el momento en que todo se acomode. Pero antes de pensar que sigues en el mismo lugar, detente un instante y pregúntate qué cosas haces hoy que hace un año no habrías podido hacer. Qué conversaciones ya no temes. Qué límites has aprendido a poner. Qué cargas decidiste dejar.

El cambio ya comenzó hace tiempo. Solo que todavía no le habías puesto nombre.

Si esta reflexión resonó contigo…

«Mi hogar, mi piso, mi esencia» nació precisamente de esa búsqueda: reconocer qué permanece cuando la vida se mueve y cómo volver a ese lugar interior que nos sostiene.

Es un libro tejido de preguntas, recuerdos, silencios y reflexiones que escribí durante estas semanas.

Puedes descargarlo aquí  y recorrerlo a tu propio ritmo.

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Carmen Elvira Rojas

Terapia Gestalt e Inteligencia Espiritual